Una perra que cruzó entre camiones de diez toneladas la avenida más transitada de Nueva York; unos canarios amarillos que alguien volvió rojos medio siglo antes de la ingeniería genética; plagas de moscas que desaparecieron sin una gota de veneno, a fuerza de aritmética; saboteadores de la Primera Guerra Mundial buscando caballos; vaqueros conduciendo reses por rutas que había trazado una garrapata; yeguas del zar preñadas con una jeringa Este libro cuenta algunas de esas fabulosas historias en las que los veterinarios y con ellos ganaderos, criadores y naturalistas se empeñaron en entender a los animales y acabaron entendiéndonos a nosotros mismos. Un libro para quien comparte la vida con un gato o con un perro, para quien tiene un caballo o para quien querría tenerlo algún día, para quien ha criado ganado y sabe lo que son los madrugones, para quien no cambia de canal cuando aparece un ave de algún lugar remoto. Un homenaje a los veterinarios y a quienes se agachan cuando ven un pequeño gorrión en el suelo. «En estos tiempos en que la divulgación científica comienza a ser un género, es difícil destacar